02 03 Escribiendo para vivir: Escribiendo para participar en un concurso literario 04 05 15 16 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 31 32 33

Escribiendo para participar en un concurso literario

34

Cuando se está escribiendo una novela, son naturales las dudas acerca de la calidad de la misma; aunque el trabajo para nosotros pueda resultarnos de extrema calidad, pueden haber factores que no encajen con la historia de los cuales no nos hayamos percatado,  incoherencias severas que pueden dañar la estructura, y muy comúnmente, muchos errores de estilo y ortográficos.

Por ello lo más recomendable es, mientras se está escribiendo, recurrir a personas capacitadas que puedan darnos unas pautas al respecto. Desde lectores profesionales, hasta correctores literarios, este tipo de profesionales son una buena opción ya que están amplia y debidamente capacitados para efectuar estos trabajos.

Pero cuando se está escribiendo para participar en algún concurso literario, el desafío es mayor. Debemos tener en cuenta que nuestro manuscrito será leído por un jurado, que de seguro recibirá cientos, hasta miles de manuscritos distintos.

En estos casos, el criterio de evaluación es diverso. Desde depuraciones previas, hasta designaciones de distintos tipos de profesionales para la evaluación. Sin embargo, el factor común, es que el escrito debe ser de amplia calidad.

Por ello, si se está escribiendo para este tipo de concursos, lo mejor será tener una rigurosidad amplia y un criterio de autoevaluación muy estricto. Cada factor, cada palabra, cada recurso usado, debe ser sometido bajo la lupa.

Si se está escribiendo una novela, la estructura debe ser sólida, con personajes y ambientes que atraigan al lector.

Si se está escribiendo un cuento, debe estar bien argumentado, y debe captar la atención del principio hasta el final.

Si se está escribiendo un poemario, los poemas deben guardar el misticismo o atractivo bajo el nombre con el que están caracterizados.

Revisar bien no es una sugerencia, es una obligación.  Puede suceder como en el caso de Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas, vemos que en diferentes páginas, la cicatriz que tiene Rochefort, varía entre la mejilla, la sien y la barbilla, cosa algo “dudosa” e "improbable".

Por eso, si se está escribiendo para participar en algún concurso literario, lo mejor es ser precavido, para evitar errores que pueden perjudicarnos en demasía. Escribir mejor, de manera paulatina, es una obligación y el desafío de todo escritor.

Etiquetas:

35 36 37 38